
YA NO




REGRESO A HAMELIN.
Nadie sabía a ciencia cierta de donde había salido el destartalado autobús, cubierto de graffitis entre los que destacaba la inscripción “Nuevo Hamelin”. Recorrió varias ciudades, recogiendo gente variopinta, con predominio de jóvenes bulliciosos.
La estampa no tardó en captar la atención de algunos medios, con todo tipo de especulaciones. El autobús fue atrayendo tras de sí una caravana de vehículos que no paraba de crecer. La cola alcanzó el centenar de vehículos. Por fin llegó el día. Por fin llegó el día. A media mañana el autobús paró. Fue en un pequeño pueblo, donde las casas y los pocos habitantes compartían años y decadencia. Los ocupantes del bus se bajaron y comenzaron a vaciar el maletero: Sacos de cemento, botes de pintura, rodillos, monos de trabajo…
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Obra de Cybrghost, cuyo blog podeis visitar en la dirección:
Me hubiera gustado ser para siempre esa muchacha que sabía ser dulce como el moscatel, con ilusiones en la mirada, pero que también guardaba un punto de ajo picante en su lengua, dispuesto a combatir sin descanso contra aquel que osara medirse con sus palabras. La vida me arrancó esos arrebatos, me enseñó a morderme los labios muchas veces, a mirar a las personas con ojos recelosos, a guardarme las penas muy adentro y a encontrar mi refugio en el hogar, entre los míos. Pero también fui feliz entonces, en instantes fugaces que brillaban con luz propia y que nos arrancaban de la rutina cotidiana.
Hoy es mi cumpleaños, una no debería cumplir años a mi edad, pero es todavía peor no cumplirlos; me he teñido el pelo para cubrir mis canas, me he puesto un vestido nuevo y me he pintado los labios, y así, mirándome en el espejo, sigo viendo esos mismos ojos, con una pizca de ilusión, un pellizco de recelo, una punta de ajo y un sorbo de moscatel. Porque toda mi vida está en mis ojos, en lo que vieron y en lo que dijeron, en lo que desearon y en lo que consiguieron, en lo que ocultaron y en lo que ofrecieron. Con estos ojos vivos aún, aunque cansados, los espero, a mis hijos y a mis nietos, para decirles con ellos lo mucho que les quiero.
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