
lunes, 24 de enero de 2011
Clarulina + Jaime Sastre

Clarulina + Íngrid

domingo, 9 de enero de 2011
Clarulina + Cartaphilus

Antes del incendio
A veces no verlo todo es la única opción. Percibir apenas; captar una impresión. Fugaz y leve. Después, quedarte ahí con los ojos abiertos, la mirada perdida, la imaginación en pause, posada en el borde de alguna copa, quizás una taza, que inestable sobre una mesa de papel se romperá en mil pedazos en cuanto el viento sople. Y el viento siempre sopla. Siempre sopla. El corazón del pájaro está cansado. Simula que nada le preocupa excepto su alimento. Sin embargo, presiente el peligro del lugar donde se halla, un fuego que lo devorará, pero del que por ahora no puede escapar. No hay jaula ni hay trampa ni ataduras que le impidan volar. Solo el deseo de quedarse ahí. Ahí mismo, quieto sobre esa taza de bordes cálidos que aún huelen a tus labios, que todavía saben ligeramente a ti.
............................
Obra de Cartaphilus, cuyo blog podeis visitar en la dirección:http://logicaaromatica.blogspot.com/
Clarulina + Artistalight y Alberto Niñocactus

Frente al Universo
siendo la noche testigo
querido amigo
te quiero jurar
que este amor que abrigo
no tiene maldad
no sé cómo ni sé cuando
dejó de ser amistad
Frente al Universo
en este mundo irreal
mis pensamientos
son estrellas
brillando en la inmensidad
déjame querido amigo
Déjame al menos soñar...
martes, 4 de enero de 2011
Clarulina + Naoj River

No merece la pena
Raquel llevaba dos botellas enormes de agua salada para el acuario del pez león. Acarreaba los veinte kilos de mar en un carrito de ruedas pequeñas y negras. Fue durante su viaje a Australia cuando se aficionó al submarinismo. Y al regresar, pensó que podría tener un pedacito de océano en el salón de su hogar, junto al televisor.
Los acuarios de agua salada conllevan cierto sacrificio: el tiempo. Pero merecía la pena.
También había pasado por la panadería de Chema, que le caía un poco lejos de casa, para comprar una baguette recién horneada. Fue durante su viaje a París cuando se aficionó al buen pan. Y al regresar, pensó que podría encontrar una buena panadería de estilo francés.
Caminar hasta la panadería de Chema conllevaba cierto sacrificio: el tiempo. Pero merecía la pena.
Además de las dos botellas de agua salada y la barra de pan, Raquel había sacado a pasear a su perrito Copo de Nieve. Fue durante su viaje a Canadá cuando se aficionó a caminar en lugar de coger el transporte público. Y al regresar, pensó que podría seguir con su afición si se compraba un perrito al que sacar a pasear tres veces al día.
Los perritos de color blanco conllevan cierto sacrificio: el tiempo. Pero merecía la pena.
Quizás, empero, acarrear las dos botellas de diez litros cada una sería más sencillo con un coche pequeñito, fácil de aparcar. Pero aprender a conducir conlleva cierto sacrificio: el tiempo. Y eso, no le merecía la pena.
.....................................................................
domingo, 2 de enero de 2011
Clarulina + Anonimamente
